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En el Reino Fracturado, los políticos son auténticos monstruos.
Ya sean los vampiros que obligan a la población a llevar tatuado en el cuello el contenido calórico de su sangre, o los zombis que imponen límites de velocidad al caminar, la nación sufre de la misma manera.
Es hora de un CAMBIO.
¡Porque una vez que te conviertas en el Monstruo Supremo, la nación sufrirá de formas NUEVAS y EMOCIONANTES!
En el parlamento del Reino Fragmentado, ¡no se requiere argumentación racional! Puedes intimidar, chantajear, amenazar y causar graves daños físicos para ganar votos. ¡Y eso solo contra los miembros de tu propio partido!
¿Liberar los archivos de Nosferatu? ¿Despenalizar el incendio provocado? ¿Permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo? ¡Por fin estás al mando y puedes imponer tu espantosa agenda política a una nación exhausta!
Ya sea reafirmando tus problemáticas publicaciones pasadas en redes sociales, aceptando muestras gratuitas de un traficante de armas o lanzando gas lacrimógeno contra tu propia empleada doméstica, tú eres el jefe y haces las cosas a TU MANERA.

¡30 representantes despreciables de 15 partidos políticos están listos y esperando para destrozar tus ideas, políticas y apariencia personal!
Cada carta es una elección: puedes jugarla por su efecto (¡qué convencional!) o puedes hacer como cualquier buen político y tratar de explotarla para obtener capital político, lo que te permite desplegar tus poderosas tácticas personales.
¿Eres un matón político, un canalla despreciable o un inepto sin remedio? Juega como cualquiera de estos tres arquetipos políticos clásicos: Chopper Badstone de Orcs-4-U, el vizconde Sucksworth de Vampiric Victory o Rotilda De Cay del Movimiento Popular Zombificado.
El público quiere cosas que no puedes permitirte, tu partido quiere cosas que no puedes lograr y tus oponentes simplemente te desean muerto. Para aferrarte al poder, tendrás que mantener de alguna manera tu autoridad personal, tu capital político, tu popularidad en las encuestas y tu dinero. ¡Buena suerte!
Todos los debates deberían regirse por el respeto y el decoro, ¿verdad? ¡Falso! Aquí, si no te gusta lo que dice tu oponente, puedes simplemente mandarlo a matar. ¡Solo asegúrate de que el Gritón de la Cámara no te pille!
¡Aumentar la dificultad haciendo promesas ridículas a un electorado crédulo en un intento desacertado de asegurar un legado!
¿Tu carrera política ha sido como ver a un payaso cruzar un campo minado, solo que sin gracia? ¿Tu partido ha perdido la fe en ti? ¡Roba la iniciativa y renuncia como el fracasado sin remedio que eres!
