Al hacer clic en Continuar con tu cuenta de Google o Facebook, aceptas los Kinguin's Términos y Condiciones y la Política de Privacidad, además de los Términos y Condiciones NFT y la Política de Privacidad NFT.
All Hail The Orb es un juego incremental de clics con gráficos pixelados sobre cómo dar energía a un orbe misterioso, hacer crecer un culto, ver cómo la automatización toma el control lentamente... ¡y PATOS!
Empiezas haciendo clic en el Orbe para generar energía, y luego reclutas sectarios para que se encarguen del trabajo aburrido por ti.
A medida que tu secta crezca, desbloquearás nuevos sistemas, automatizarás la progresión y te expandirás de forma constante, todo ello sin estados de fallo ni mecánicas demasiado complicadas.
Diseñado como una experiencia corta pero entretenida, All Hail The Orb se centra en una progresión gratificante y un humor desenfadado.

Recluta y gestiona sectarios que te ayudarán a activar el Orbe y automatizar tu progreso. Lo que comienza como un simple clic manual se transforma gradualmente en un sistema autosuficiente donde los sectarios se encargan del trabajo pesado mientras tú te concentras en desbloquear nuevas funciones y explorar más salas.
La automatización se convierte en el núcleo del progreso, mientras que hacer clic sigue siendo necesario para interactuar con sistemas y mecánicas específicas.
Avanza a través de una antigua mazmorra que constituye la columna vertebral del juego.
No hay combate ni fracaso, por lo que la exploración consiste únicamente en desbloquear nuevas habitaciones, sistemas y funciones.
Cada descubrimiento amplía las capacidades de tu culto y acerca al Orbe a su verdadero potencial.
All Hail The Orb está diseñado para ser tranquilo y accesible.
No existen estados de fracaso, castigos ni errores irreversibles.
Avanza a tu propio ritmo, experimenta libremente y disfruta de una experiencia gradual y relajada, diseñada para ser completada en lugar de ser jugada sin fin.
El juego adopta un tono divertido y desenfadado, con gráficos alegres y un humor que nunca se toma demasiado en serio.
Temas extraños, elementos misteriosos e imágenes recurrentes ayudan a mantener el interés sin caer en terrenos oscuros o serios.
Y sí... hay patos.
¡Tantos patos...! ¡Patos lindos!