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La luz da forma al mundo que te rodea. Distorsiona las sombras, abre puertas... el mundo está a tu alcance para que lo descubras.
La luz no es solo cómo ves, es cómo sobrevives. En Subliminal, la iluminación es un material físico que puedes agarrar, transportar y moldear a tu antojo para alterar el espacio que ocupas. Podrás arrancar lámparas del techo, iluminar puertas abiertas y descubrir caminos que parecían inaccesibles.
En Subliminal no se te dan respuestas, sino opciones. Los puzles giran en torno a la manipulación de la perspectiva y la iluminación. Si cambias la iluminación de una zona, todo el espacio puede transformarse. Si colocas una luz demasiado lejos, puede que tengas que empezar de cero. Todo lo que mueves y cada sombra que creas modifica la realidad.
Cuanto más recuerdes, más te recordará a ti.
En algún lugar, bajo la superficie de tus recuerdos, algo te espera. Al principio, lo percibirás tras las paredes y al doblar las esquinas, o escucharás leves respiraciones cuando te quedes quieto. Más tarde, lo verás: una figura que no debería existir, persiguiéndote por pasillos en ruinas y toboganes interminables. Esa cosa... no es humana.
En los encuentros subliminales, los sucesos son eventos psicológicamente aterradores que nacen en tu propia consciencia. Las cosas perciben tus movimientos y vacilaciones. Si te demoras demasiado en resolver un rompecabezas cuando más importa, podrías sentir el peso del mundo sobre ti.
¿Te acuerdas?
En Subliminal, cada espacio que visitas es un fragmento de un recuerdo. Descubre los secretos de sótanos, parques acuáticos, zonas de juegos y mucho más, todo recreado con un detalle meticuloso gracias a la iluminación Lumen y la geometría Nanite de Unreal Engine 5. Nada parece estar en orden. Los toboganes te llevan a lugares inesperados, las pantallas de televisión te transportan entre recuerdos y las puertas te llevan de vuelta a la misma habitación desde donde empezaste.
Cada lugar cuenta una parte de tu historia. A medida que exploras, el entorno se vuelve desconcertante e inestable. Puedes ver cosas que no existen, oír sonidos que no están ahí y sentir sensaciones que te erizan el vello de la nuca. Lo que comienza como una exploración pronto se transforma en una violenta confrontación con tu propia identidad, que se desvanece.